Arthur Friedenreich
São Paulo, Brasil | 1892 - 1969
El primer crack de la historia del fútbol

Didí, Mané Garrincha, Pelé, Rivelino, Zico, Romário, Ronaldinho, Ronaldo, Neymar... Hablar de Brasil y fútbol es hablar de magia, imaginación, sorpresa, inspiración y alegría. Tantos calificativos rodean a lo que son capaces de hacer los canarinhos que quedan reducidos a una única palabra: 'ginga', cuyo significado únicamente lo podemos comparar con el 'duende' del flamenco. Algo que es inexplicable, pero que salta a la vista y diferencia a los brasileños del resto, a los mediocres de los genios.
Desde que existe el fútbol, los brasileños siempre lo han tratado de una manera especial, le han dado su sello, han conquistado la Copa Mundial más veces que nadie y sus jugadores han pasado a la historia. De hecho, seguramente a los nueve ya nombrados en este artículo les falten muchos más que a lo largo del tiempo han dejado su impronta, pero vamos a profundizar en el pionero. Para ello, hay que remontarse a la Brasil de principios de la década de los diez, hace más de cien años, cuando debutaba con diecisiete primaveras la primera estrella del fútbol mundial: Arthur Friedenreich.

'El Tigre', como le apodaron tras la Copa América disputada en Uruguay en 1919, ha tenido siempre un hándicap a la hora de que se le reconociera a lo largo de la historia como el gran jugador que fue, y es que se han creado varias leyendas en torno a su figura sacando provecho de la precariedad estadística de la época.
La primera, familiar, decía que era hijo de un rico comerciante alemán y una profesora negra brasileña, de ahí su color mulato, cuando en realidad su padre fue un funcionario colocado por su progenitor, abuelo de Arthur, que llegó a São Paulo desde Alemania para ejercer como naturalista y etnólogo, su profesión, en el Museo de Ipiranga. La segunda, futbolística, cuenta que Friedenreich anotó 1239 goles y jamás falló un penalti. Al menos, esto sostenía el periodista De Vaney, que en 1962 fue a publicar las fichas que el padre de Friedenreich, Oscar, y su excompañero Mário Andrada fueron anotando de todos los partidos que Arthur había jugado durante su carrera. La FIFA llegó a dar como oficial la escandalosa cifra de más de mil goles, lo que le habría supuesto superar a Pelé, pero el periodista Alexandre da Costa reveló años más tarde que la verdadera cifra era de 558 goles, la mitad. Habiendo fallado, por otra parte, doce penaltis en toda su carrera.

Unas cifras, aún así, realmente espectaculares que solo quedan empañadas por la insultante magnitud de las erróneas, pero que siguen haciendo de Friedenreich uno de los 60 mejores jugadores del siglo XX según la IFFHS. Porque es que además de patentar regates tan a la orden del día como la finta corporal, el recorte y el mismísimo disparo con efecto, 'El Tigre' ganó 7 Campeonatos Paulistas, siendo en nueve ocasiones el máximo artillero de la competición.
Con su selección, por su parte, anotó 22 goles en los 29 encuentros que disputó, entre los que se encuentran cuatro participaciones en la Copa América, saliendo campeón en dos de ellas. Aunque la espina que nunca pudo sacarse fue su no participación en la primera edición del Mundial en 1930, ya que el presidente de la Liga Paulista, Elpídio Azevedo, prohibió a los jugadores de este estado brasileño participar con su selección al saber que la misma no tendría paulistas en su comisión técnica.

Sea como fuere, Germânia, Ipiranga, Mackenzie, Americano, Payssandu, Santos, Flamengo, Atlético Mineiro, Paulistano (doce años) y São Paulo (cinco) disfrutaron de los goles, regates e innovaciones de Arthur Friedenreich desde 1909 hasta 1935. Disfrutaron de un auténtico adelantado a su tiempo. Disfrutaron, en definitiva, del primer crack de la historia del fútbol.
Kike Cervera (@kikecervera_)
