Carlos Soler

Valencia CF | 1997

La piedra sobre la que edificar un nuevo Valencia

Carlos Soler ha sido la sido quizá la nota más positiva del Valencia desde que Peter Lim desembarcó en la entidad blanquinegra. Ha tenido que ser un chaval de la cantera que no había disputado ni un minuto oficial con el primer equipo en temporadas anteriores quien desatascara el juego de un Valencia en puntuación de descenso que llegó a estar ocho jornadas ligueras consecutivas sin conocer la victoria.

Con una plantilla horriblemente conformada sin hombres que supieran jugar entre líneas, sumado a Prandelli, el entrenador que destapó todas las vergüenzas de club y vestuario en quien no confiaban, cada partido del Valencia fue un -no- quiero y no puedo que puso al equipo del murciélago asomando poco a poco al precicipio de la Segunda División. Los males del equipo en el campo, como casi en todas las escuadras del planeta, nacían en el centro del campo. Con Enzo Pérez, Parejo y Medrán el equipo dejaba desnuda la zona de pivotes y tampoco profundizaba con claridad. El doble pivote Mario Suárez-Enzo y Parejo por delante perdía en salida de balón y tampoco ganaba en consistencia. Se llegó hasta a probar un rombo o una defensa de tres centrales improvisada con un zurdo (Mangala) en el perfil derecho.

Hasta Anoeta. Aquel día, fruto de la desesperación y como último recurso, Prandelli tiró de algo que no le hacía nada de gracia: la cantera. Debutaba Carlitos Soler y demostró estar, como poco, al nivel del resto de jugadores del primer equipo. Más tarde tendría minutos coperos contra el Leganés en Mestalla y dio un recital de todas las maneras que apunta. Se ganó la confianza de Voro y pasó a ser el centrocampista de juego entre líneas, participativo y equilibrado que le faltaba al Valencia en su medular para no encadenar sinsentido tras sinsentido. Con el equipo a sus espaldas, 2 goles incluídos, el Valencia remontó el vuelo, y la llegada de Orellana le liberó de esa carga tan antinatural para un chaval de 20 años recién ascendido al primer equipo. Tan antinatural como ese saber estar en Primera que hace parecer que lleva 120 partidos en vez de 12. La solución, como otras tantas veces, estaba en casa.

Valencianista de toda la vida, muy buena tendrá que ser la oferta o muy malo el equipo que construyan a su alrededor para que el chaval deje su casa, porque está claro que no será por falta de interés de otros clubes.

Pudiendo desenvolverse tanto en zona de contención, como de creación, como en tres cuartos, su mejor versión está por llegar junto a un mediocentro posicional de calidad y otro más de creación para explotar su juego entre líneas, por lo que habrá que ver si la secretaría técnica está a la altura en verano de un jugador que puede ser la referencia del Valencia, si así se lo permiten, de la próxima década.

Kike Cervera (@kikecervera_)

Lambretta Football, Alfara del Patriarca. Tel: 629514756
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